La internet es territorio de promesas imposibles: “tu piel iluminada en 2 días”, “usa esta canción y tienes viralidad”, “cómo blanquear tu rostro rápido con ingredientes naturales”. En redes, crece una cultura que mezcla moda, belleza y salud bajo la bandera del challenge viral. Las publicaciones parecen inocentes aspiraciones estéticas, pero muchas propagandas contienen mentiras, exageraciones e incluso peligros camuflados. Este fenómeno no es trivial: revela la urgencia contemporánea de verse bien, pertenecer y sobresalir, aunque sea a costa de la verdad.
Los challenges engañosos no nacen de la mala intención de todos los creadores, pero se nutren de algoritmos, expectativas y desconocimiento. Cuando un video promete “blanquear tu piel en 48 horas con ingredientes caseros”, no es solo un consejo cuestionable: es una oferta de esperanza para quienes viven inseguridades profundas. En Colombia, donde los ideales de piel clara siguen influyendo en la autoestima, estas narrativas tienen un eco especialmente fuerte.
Un tipo común de challenge viral es el de belleza: “7 días de piel radiante”, “challenge glow up”, “glass skin challenge”. Aunque algunos están centrados en hábitos saludables, hidratación, limpieza, muchos incluyen productos milagrosos, mascarillas caseras extremas, exfoliaciones agresivas o mezclas químicas sin respaldo profesional. (Ver videos tipo 7 Days Glowing Skin Challenge en redes) Dr. Dahabra
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Otro grupo son los challenges de moda: promesas de que usar cierta canción, cierto hashtag o cierto outfit te hace parte de la tendencia global. “Si tú usas esta prenda, aparecerás en el algoritmo de street style de París”, afirman algunos. Esa idea transforma lo aspiracional en mandato.

El tercer grupo más peligroso: desafíos de salud maquillados como belleza. Por ejemplo, productos “blanqueadores naturales” que prometen un tono más claro en días. Algunos de estos productos contienen químicos peligrosos como mercurio o hidroquinona, que pueden causar daño renal, neurológico o pigmentación irregular. PMC
Un estudio reciente sobre videos de skin lightening en TikTok halló que el 98,7% de los videos no citaban respaldo científico ni credenciales del influencer, y el 88,6% no mostraban procedencia verificable de los productos promocionados. PubMed
El riesgo va más allá del engaño estético. El uso indiscriminado de productos blanqueadores sin control médico implica efectos adversos: dermatitis, enrojecimiento, hiperpigmentación permanente, daño renal o neurológico si contienen mercurio. Organismos como WE ACT advierten que algunos cosméticos contienen niveles tóxicos de mercurio. WE ACT for Environmental Justice
En cuanto a la salud mental, estos challenges refuerzan estándares de belleza inaccesibles y alimentan inseguridades. Las audiencias jóvenes, al consumir publicaciones que muestran transformaciones perfectas, tienden a compararse, sentirse insuficientes, y en algunos casos llegar a conductas extremas.
A nivel cultural, estos retos perpetúan discursos racistas y coloristas: que la piel clara es superior, que verse “blanco/a” da prestigio. En Latinoamérica y Colombia esto tiene raíces profundas: el colonialismo impuso jerarquías de color que siguen vivas en los estereotipos de belleza y discriminación.
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Un vistazo a Colombia: retos locales y ejemplos
En Colombia, estos retos son bien reconocibles. No es raro ver productos blanqueadores “naturales” promocionados en reels que aseguran aclarar zonas íntimas en pocos días (como cremas íntimas “V White”). Instagram. Muchos usuarios utilizan estos reels sin verificar ingredientes ni efectos secundarios.
Además, en ciudades como Medellín, Cali o Bogotá, tiendas locales venden cremas con ingredientes dudosos, etiquetados ambiguos y promesas virales. Algunos creadores de contenido promueven retos de belleza extremo o métodos caseros (azúcar + limón, mascarillas agresivas), y cuando alguien pregunta por respaldo, se responde con “mi mamá lo usa” o “me lo recomendó un influencer”.
Esto enseña que no basta con criticar lo global: las redes locales también reproducen esos estándares engañosos. Detrás de un video viral hay estructuras de poder: cosméticos sin regulación, audiencias ansiosas, influencers falta de ética y una cultura estética que premia lo instantáneo.

¿Qué responsabilidad tienen los actores?
Los creadores/influencers deben asumir que tienen poder simbólico. Si vas a proponer un challenge que involucra salud, debes respaldarlo con evidencia, advertir riesgos y declarar posibles efectos secundarios. No basta con decir “esto me funciona”.
Las plataformas deben regular mejor los contenidos engañosos. Algoritmos que premian clics sin verificar daño. Necesitamos filtros que cuestionen promesas extraordinarias.
Las marcas que patrocinan estas tendencias tienen responsabilidad. No pueden lavar sus manos diciendo “no sabíamos”: si tu producto aparece en un reto viral, el escrutinio es tuyo también.
Las audiencias necesitamos desarrollar alfabetización digital: dudar de lo perfecto, exigir evidencia, investigar. No todo lo que vemos es real, aunque lo repitamos.
Los challenges virales que prometen belleza, salud o fama instantánea no son juegos inocentes: son espejismos visuales cargados de poder simbólico. Representan un atajo seductor hacia estéticas que no requieren creación, sino imitación ética. Pero detrás de cada falsedad hay daños: salud corporal, salud mental, cultura visual y autoestima.
La pregunta final no es si creerás en el reto o no, sino si aceptarás que hay una responsabilidad ética en cada post que compartes. La verdad no necesita filtros. Y la belleza más poderosa es aquella que no exige mentiras.