Alina Wheeler nos entrega en Diseñando la Identidad de Marca una obra que, con justa razón, ha sido elevada al estatus de clásico dentro del campo del branding. Más que un libro, es una guía estructurada y meticulosamente pensada para quienes desean comprender —y dominar— el proceso completo de creación y gestión de una identidad de marca, desde su estrategia conceptual hasta su implementación visual.
Lo imprescindible: estructura, claridad y aplicabilidad
Una de las principales fortalezas del libro es su claridad pedagógica. Wheeler descompone el branding en fases ordenadas que facilitan su comprensión tanto para estudiantes como para profesionales: desde el diagnóstico estratégico y la investigación, hasta la expresión visual y la gestión de la marca en el tiempo. Cada capítulo está acompañado de estudios de caso actuales (aunque algunos comienzan a sentirse datados) y herramientas prácticas que permiten aterrizar conceptos muchas veces tratados de forma abstracta por otros autores.
El diseño editorial del libro también merece mención: es limpio, bien jerarquizado y visualmente atractivo, lo que resulta coherente con su objeto de estudio y aporta valor a la experiencia de lectura.
El enfoque: branding como disciplina interdisciplinaria
Wheeler aborda la marca como un sistema vivo que entrelaza diseño, estrategia, narrativa, cultura corporativa y experiencia del usuario. Este enfoque holístico es especialmente relevante en un panorama contemporáneo donde las marcas ya no se definen únicamente por su logotipo, sino por su capacidad de generar significado y conectar con comunidades diversas.

Lo interesante es que, sin caer en un lenguaje excesivamente técnico ni en el espectáculo publicitario, la autora insiste en que el branding no es una cuestión estética sino estratégica. Esto puede resultar revelador para quienes aún reducen la identidad de marca a una cuestión de “estilo”.
Lo cuestionable: una visión todavía centrada en el modelo corporativo tradicional
Donde el libro comienza a mostrar sus límites es en su visión relativamente “corporativa” del branding. Si bien incluye ejemplos de marcas culturales y sin ánimo de lucro, el grueso de su marco de referencia responde al paradigma anglosajón de grandes empresas que manejan presupuestos y equipos considerables. En un contexto actual donde surgen marcas emergentes, personales, activistas o experimentales —a menudo desde la precariedad creativa—, hubiera sido valioso ampliar la conversación hacia modelos más diversos o disruptivos.
También se echa en falta una mirada más crítica sobre el papel político, simbólico o incluso ético de las marcas en la sociedad. ¿Qué implica diseñar identidad en un mundo saturado de imágenes, discursos y algoritmos? Esta no es una pregunta que el libro aborde con profundidad, y tal vez no era su intención, pero en el escenario actual esa omisión ya no pasa desapercibida.
En esencia, Diseñando la Identidad de Marca es una obra fundamental para construir bases sólidas en branding, tanto en lo estratégico como en lo visual. Su claridad, estructura y enfoque interdisciplinario lo convierten en un manual de referencia, útil para diseñadores, estrategas y comunicadores. Sin embargo, para quienes buscan pensar la marca desde una mirada más crítica, cultural o política, será necesario complementarlo con lecturas más contemporáneas o contraculturales.
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