IA en moda: ¿una herramienta que libera o una amenaza silenciosa para la originalidad?

La irrupción de la inteligencia artificial en el diseño de moda ha traído una promesa seductora: democratizar la creatividad. Herramientas como Midjourney o Dall·E permiten a diseñadores generar moodboards, experimentar con patrones y desarrollar nuevas ideas en cuestión de minutos. Es una revolución técnica que, bien usada, podría liberar tiempo y potenciar la inspiración, como lo reconocen voces de la industria como Vogue Business (2024).

Sin embargo, este nuevo paradigma no está exento de riesgos profundos. La ley es clara en muchos países: sin intervención humana significativa, no existe autoría legalmente protegible (Polygon, 2023). Esto significa que un diseño generado únicamente por IA podría ser imposible de registrar como propiedad intelectual, dejando a los creativos expuestos a plagios sin herramientas para defenderse.

Peor aún, por un lado, la IA aprende de un océano de imágenes previas —muchas veces sin permiso— lo que plantea un riesgo real de homogeneización estética: los algoritmos tienden a promediar y replicar las tendencias más dominantes de sus datasets, creando un efecto “loop estético” que puede aplanar la diversidad creativa. Este peligro casi nadie lo discute: si las herramientas que usamos para innovar se alimentan solo de referencias dominantes (eurocéntricas, delgado-céntricas, géneros binarios), la IA puede convertirse en el mayor obstáculo para la moda diversa que hoy tanto buscamos construir.

Por otro lado, si los diseñadores son conscientes y activos en el proceso, la IA puede convertirse en una colaboradora poderosa para reforzar estilos únicos. Algunos como Iris van Herpen la utilizan para explorar nuevas siluetas que antes eran imposibles de visualizar o producir (Dezeen, 2023), demostrando que la IA no tiene que ser enemiga de la originalidad.

Pero para lograrlo, se necesita ética. La transparencia en el proceso creativo y la trazabilidad de los pasos que unen la intervención humana con los outputs generados por IA deben ser condiciones mínimas para que los diseños sigan siendo reconocibles como obras de autor y no solo como productos de un algoritmo opaco.

El debate no es si la IA debe o no estar en la moda, sino cómo la incorporamos: ¿será un asistente que expande la visión creativa del diseñador o un sistema que, sin regulación, vacía de sentido la autoría y uniformiza el estilo global?

El futuro de la originalidad en moda dependerá de la respuesta que como industria demos hoy a esa pregunta.

Fuentes

Vogue Business: “The CFDA wants to help designers navigate generative AI” (2024)

Polygon: “US Copyright Office says AI art can’t be copyrighted” (2023)

Dezeen: “Iris van Herpen uses AI to push the boundaries of couture” (2023)

2 comentarios en “IA en moda: ¿una herramienta que libera o una amenaza silenciosa para la originalidad?”

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