Un inicio atrevido, pero con falta de cohesión y sentimiento: Jonathan Anderson en Dior Men

La llegada de Jonathan Anderson como director creativo de Dior prometía un giro inesperado en la tradición sartorial masculina de la maison. Desde que se anunció su nombramiento en marzo de 2025, la expectativa giraba en torno a si el enfant terrible de la sastrería conceptual lograría respetar la herencia de Christian Dior mientras inyectaba la irreverencia que ha definido su carrera. Su primer desfile, la colección Dior Homme Primavera-Verano 2026, presentado el 21 de junio en París, dejó en claro que Anderson está dispuesto a arriesgarse… aunque no siempre con éxito.

La colección titulada “Eclipse”, presentada en un domo espejado frente al Musée Rodin —escenario icónico para la maison—, giró en torno a la dualidad luz/sombra, una metáfora directa al momento de transición que vive Dior: dejar atrás la era de Kim Jones, exdirector de la línea masculina de la maison, y abrazar un nuevo lenguaje. Anderson reinterpretó la icónica “Bar Jacket” en versión masculina, exagerando hombros, acortando largos y empleando cierres asimétricos, mientras los pantalones flotaban con un volumen que recordaba a los años 80. Las referencias iban del New Look de 1947 al techno tailoring de la década de 1990.

Entre los puntos focales destacaron:

  • Sastrería desconstruida: chaquetas con aberturas laterales, cortes diagonales y cuellos desplazados que deformaban la silueta clásica.
  • Tejidos brillantes: tafetanes metalizados en gris y azul, evocando la superficie lunar, reforzando el concepto de “eclipse”.
  • Accesorios escultóricos: botas hasta el muslo para hombre y bolsos saddle reinterpretados en formas redondeadas, casi orgánicas.

Lo más potente del debut de Anderson fue su capacidad para desafiar las convenciones de la moda masculina de lujo: se atrevió a jugar con códigos de feminidad, con prendas que rompían la rigidez tradicional de Dior Homme. La ejecución técnica fue impecable: cortes limpios incluso en las piezas más experimentales y un trabajo de sastrería que demostró respeto por el legado de la maison.

La escenografía —un domo espejado que reflejaba el cielo cambiante de París— reforzó el tema de dualidad y resultó un espectáculo digno del ADN teatral de Dior.

Sin embargo, la colección sufrió de un problema clave: la falta de coherencia narrativa. Como señaló Luke Leitch en Vogue Runway, el show transicionaba abruptamente de looks de inspiración militar a referencias casi disco, con poco hilo conductor. Las ideas eran audaces, pero se sentían apiladas más que conectadas.

El resultado fue una pasarela deslumbrante pero dispersa, en la que se percibía más el afán de demostrar ingenio que el deseo de construir un lenguaje duradero para Dior Homme.

ites de género, no hubo un posicionamiento claro sobre la masculinidad actual, un tema que en 2025 sigue siendo urgente para la industria. La propuesta visual fue atrevida, pero el mensaje conceptual terminó diluido entre la grandilocuencia escénica y el afán por impresionar.

Dior Men – Primavera-Verano 2026 – Menswear – Francia – París – ©Launchmetrics/spotlight

Puntos focales y mensajes

  • Contradicciones masculinas: la colección parecía querer mostrar al hombre contemporáneo como vulnerable y fuerte a la vez, pero sin una reflexión clara sobre cómo estos contrastes se integran en la realidad social.
  • Herencia vs. ruptura: Anderson navegó entre el respeto a los archivos de Dior (como la Bar Jacket) y su intención de dinamitar los códigos clásicos, pero no siempre halló un equilibrio.
  • El eclipse como metáfora: un acierto conceptual que permitió momentos visualmente memorables —como los looks en total black con detalles en plata—, pero que perdió fuerza al no conectarse con un relato social o cultural más profundo.

Jonathan Anderson demostró que no tiene miedo de retar los códigos de la moda masculina de lujo, y eso es refrescante. Su debut en Dior Homme fue un despliegue técnico impresionante y un recordatorio de que la moda puede —y debe— incomodar. Pero también evidenció que la osadía, sin un discurso cohesivo, puede quedarse en un ejercicio estético vacío.

Dior Homme necesita un líder que no solo innove en formas, sino que redefina el significado de la masculinidad con sustancia. Anderson tiene la capacidad técnica y el atrevimiento para lograrlo; ahora deberá probar que puede convertir sus ideas brillantes en un lenguaje consistente que dialogue con el hombre actual.

Porque la moda no es solo ropa: es el espejo donde aprendemos quiénes somos… y quiénes queremos llegar a ser necesita un compromiso profundo con el tiempo que vivimos.

1 comentario en “Un inicio atrevido, pero con falta de cohesión y sentimiento: Jonathan Anderson en Dior Men”

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